02 septiembre, 2008

GP de Hungría

Lo primero de todo tengo que explicar que el motivo de llevar más de un mes sin actualizar el blog es, por un lado, que estuve de vacaciones en la playa, y por otro lado, que he estado estudiando para el examen de la asignatura que tengo que recuperar, que tengo el jueves. El resto de mi tiempo libre no me ha apetecido invertirlo en escribir, al menos aquí :-)

Mi último post fue de antes del GP de Hungría y han ocurrido algunas cosas interesantes durante este tiempo. Intentaré resumir mis opiniones en nuevos posts los próximos días y hacer una presentación del circuito de Spa, donde se correrá este fin de semana.

Tanto sobre esta carrera como acerca de la de Valencia se puede decir lo mismo en cuanto a los primeros lugares: parece que la lucha por el título de pilotos va a ser un mano a mano entre Massa y Hamilton. Kovalainen nunca ha estado ni se le ha esperado, y Räikkönen lleva muchas carreras que no consigue clasificar bien, aunque luego su ritmo de carrera sí es bueno. También es verdad que en este rendimiento influye que sale siempre con mucha gasolina. Quizá alguien en Ferrari debería plantearse que hacer clasificar a Kimi tan cargado para intentar ocultar sus problemas viene bien cuando tienes tanta ventaja que, en realidad, vas a salir en el mismo puesto, sólo detrás de los McLaren y Massa, por ejemplo, que no te van a frenar en carrera. El problema es que los tiempos están tan igualados este año que salir con tantos kilos te hace clasificar detrás de coches que luego en carrera son más lentos. Kimi se ha cansado de comer tráfico en las tres últimas carreras, y luego es tarde para remontar.

En cambio, Massa está haciendo callar a sus críticos y, de hecho, las carreras que destruyen su temporada (y quizá le hagan perder el campeonato) son los dos abandonos de principio de año, la patética actuación de Silverstone bajo la lluvia y el reventón de Hungría. Es decir, que desde la tercera carrera y salvo ese día aciago en la campiña inglesa, la temporada del brasileño es intachable. Sin duda, no es un talento a la altura de los más grandes, pero es trabajador, aplicado, callado y se dedica a lo suyo. Y lo que tiene lo aprovecha bien. Su temporada está siendo muy similar a la de Hamilton, salvo en el pequeño detalle de que el inglés ha cometido este año los errores que apenas cometió en sus primeras 15 carreras de F1, lo que ciertamente es bastante más comprensible.

Massa ganó el GP de Hungría en la salida, cuando pasó a Hamilton (que iba más largo que él, y por lo tanto le habría cubierto en su parada) con uno de los adelantamientos del año, por lo arriesgado. Fue un arranque de agresividad, frenando más allá del límite y bloqueando sus ruedas, y luego aprovechando que la parte exterior de la curva 1 es la trazada hacia la segunda curva para salir más rápido de ella y colocarse líder. Sin embargo, su motor Ferrari no estaba por la labor. Una rotura, por cierto, que reabre las especulaciones acerca de la congelación en el desarrollo de motores. Estos motores teóricamente llevan dos años sin modificarse y, por consiguiente, no tienen piezas nuevas ni nada que pueda fallar por falta de rodaje. Cuanto menos, sorprendente. Ferrari explicó que la avería se debió a un problema de un juego de bielas defectuoso, lo que ponía en peligro también la carrera de Räikkönen en Valencia, pues el finlandés estrenaba motor en Hungría y era del mismo juego que Massa.

Por detrás de la lucha de cabeza... y en realidad no tan por detrás, la carrera de Timo Glock con el Toyota fue espectacular. Por alguna razón, encontraron el reglaje perfecto y el coche estaba prácticamente en ritmo de cabeza, sólo le faltaba un poco de consistencia por parte de coche y piloto (aunque es más fácil encontrar consistencia cuando tienes la última décima, que es la que le faltaba al Toyota). Su posición real en la carrera era quinto, pero muy cerca de los McLaren y Ferrari, y gracias a la rotura de Massa, al pinchazo de Hamilton y a que Räikkönen tuvo tráfico durante toda la carrera, se aupó a un sensacional segundo puesto.

En la lucha por los puntos, fue un buen fin de semana también para Renault. El R28 no fue especialmente rápido aquí, y en otro día es probable que Alonso hubiera acabado séptimo y Piquet noveno (lo que no dejaría de ser un aceptable resultado con todos los grandes en liza). Pero entre las desgracias ajenas y que optaron por ir largo con ambos pilotos (una estrategia, para ellos sí, bastante aceptable) se hicieron con un buen botín, ocho puntitos (y merecidos, no como la lotería del Safety en Hockenheim la carrera anterior). Soy de la opinión de que el R28 no es un coche "malo", en el sentido de "le falta esto" o "le falta lo otro". Simplemente le falta un poquito de todo. Por eso va igual de bien (o de mal) en todos los circuitos, que es algo propio de coches ganadores. En cambio cada carrera vemos que BMW un día está casi arriba y otro (como en esta carrera) perdidos, que Toyota y Red Bull alternan sextos con duodécimos, o que Williams se mete un día en la Q3 y otro apenas pasan de la Q1. En resumen, que el problema en mi opinión es que a Renault no le sobra el presupuesto, y ahora que ya no existe la posibilidad de pedirle a la marca de neumáticos que te hagan un juego específico para ti, eso quita muchas posibilidades de probar cosas nuevas. Pero en cuanto a eficiencia creo que siguen siendo uno de los mejores equipos del pitlane, y desde luego mejores que Toyota o Red Bull.

Y ya por terminar, destaco la pena que me dio ver a los Williams arrastrándose en la cola del pelotón y luchando contra los Force India. Una pena.

No hay comentarios: